9. Herencia de sombras
—Madre, basta —intervino Kaya, con un tono que advertía que no estaba dispuesto a discutir —No voy a poner en riesgo su vida solo porque tú lo desees.
Zoe soltó una risa amarga, cruzándose de brazos.
—¿Riesgo? No me hagas reír, Kaya. Esa mujer no es más que una extraña para nuestra familia. No es una Vaughn, y jamás lo será.
Elara sintió cómo su corazón se encogía ante esas palabras, pero no mostró debilidad. Sabía que la madre de Kaya la despreciaba, pero escucharlo en voz alta seguía siendo u