19. La línea final
Ambos se quedaron allí, bajo la amenaza de un arma, cada una manteniendo su posición. Elara no podía evitar sentirse atrapada, pero no dejaría que eso la hiciera dudar. Sabía que no importaba lo que Kaya le dijera, lo que le hiciera, ella no se rendiría. La huida no había terminado, y Elara no iba a dejar que un par de gritos y una pistola cambiaran su destino.
Kaya, con los dientes apretados y la mirada oscura como la noche, observó a Elara desafiarlo con la misma testarudez de siempre. No pod