16. El último escape
En ese instante, la mansión Vaughn se desvaneció de su mente, y lo único que importaba era el nuevo destino que, aunque incierto, la esperaba al día siguiente.
La primera luz del amanecer se filtraba suavemente a través de las cortinas de la habitación, tiñendo de un tono tenue las paredes de la mansión. Todo estaba en silencio. No se oía ni un solo movimiento en la casa, ni siquiera los sonidos usuales de la mansión despertándose lentamente con el día. Era temprano, mucho antes de que cualquie