Mundo ficciónIniciar sesiónRicardo Vidal llegó a la Fundación Los Robles un martes a las diez de la mañana con un cheque de cincuenta millones de pesos y la sonrisa de alguien que ha practicado la generosidad hasta que parece natural. Llevaba un traje azul marino de Armani que costaba más que el presupuesto trimestral de la fundación, y zapatos de cuero italiano que brillaban incluso bajo la luz fluorescente deficiente de la recepción.
Doña Patricia, la directora,







