Adam
Adam había dormido menos de dos horas.
No importaba.
Su cuerpo estaba acostumbrado a noches de patrulla, reuniones interminables y emergencias en mitad del bosque.
A lo que no estaba acostumbrado era a despertarse recordando la boca de Emily.
Eso era bastante peor.
Estaba sentado en el despacho revisando por tercera vez el lugar acordado para la reunión cuando Caleb entró sin llamar.
—¿Sigues aquí?
—No.
—Perfecto. Entonces estoy hablando con una aparición especialmente desagradable.
Adam l