Emily
Nora no sabía mirarme sin que yo supiera que ocurría algo.
Llevaba años conociéndola.
Podía distinguir entre su cara de culpabilidad, su cara de “he hecho algo sexual que no pienso contarte todavía” y su cara de miedo.
Aquella mañana tenía la tercera.
—¿Qué sabes?
Nora casi derramó el café.
—Nada.
—Eres una mentirosa horrible.
Laura levantó la cabeza.
Sofía dejó de cortar fruta.
—¿Qué pasa?
Nora me miró.
Después hacia la puerta.
—Pregúntale a Caleb.
—¿Por qué?
—Porque me ha pedido que no