Capítulo 7. Entre la culpa y el deseo
La luz de la mañana se filtraba por las cortinas pesadas de la habitación. El canto lejano de los pájaros contrastaba con el silencio que llenaba el cuarto. Abrí los ojos lentamente, sintiendo el peso del cuerpo de Alejandro a mi lado.
Por un instante, pensé que había soñado todo. Que la pasión, los besos, el dolor y el placer habían sido una fantasía creada por mi mente agotada.
Pero al girar el rostro lo vi allí, dormido, con el ceño levemente fruncido, como si incluso en sueños estuviera luc