Capítulo 6. La noche de la verdad
La mansión estaba sumida en un silencio sepulcral. Afuera, la tormenta golpeaba los ventanales con ráfagas de viento y lluvia, como si el mundo entero advirtiera lo que estaba por suceder.
Yo caminaba de un lado a otro en mi habitación, incapaz de dormir, con el corazón latiendo a un ritmo frenético.
No podía sacarme de la cabeza lo ocurrido en el bar. Sus besos, sus manos, la manera en que me había levantado y sentado sobre la barra como si fuera suya.
Alejandro había dicho que aquello no debí