Capítulo 60. El placer es lo que nos une
El resultado se quemó en mis retinas. Estaba de pie en el baño de mármol, sin sentir las piernas, solo el frío álgido del terror. El test yacía en el suelo, una pieza de plástico insignificante que acababa de dinamitar mi vida y el frágil acuerdo que tenía con Alejandro.
Un hijo. Un hijo de mi padrastro. La prueba física e innegable del pecado.
No había tiempo para la histeria. Solo una certeza: tenía que decírselo a Alejandro, ahora. No podía esperar. No podía ocultarlo ni un minuto más. Neces