Capítulo 45. El Regreso de Eva Montenegro
Omnisciente.
Alejandro estaba solo en su despacho. La rabia por la grabación borrada se había mezclado con el pánico por Valeria, y ahora, con la puerta abriéndose sin avisar, todo se detuvo.
Ahí estaba Eva Montenegro.
Ella no era alta, pero su presencia llenaba el lugar. Vestía ropa cara, con el toque frío y elegante de alguien que vive en el lujo de Budapest. Sus ojos, oscuros como el café, se posaron en Alejandro con una familiaridad que rompió la armadura del abogado.
—El amo y señor… —Eva