Katerina terminó su relato con lo acontecido la noche en que llegaron a Londres.
Varios días le tomó contar su vida desde que se separaron hasta ese momento. Durante esos días Ivanna había llorado en silencio en la mayor parte de su historia, al punto de que en un momento Katerina tomó la decisión de contar nada más. Ivanna se opuso, pensó que ella necesitaba saberlo y su hermana necesitaba contarlo porque llevaba eso encerrado dentro de sí misma y para poder sanar tenía que sacarlo.
El llanto