Cuatro años después…
Gema miró fijamente el palito que le diría si sería madre. Mentalmente contaba los segundos, iba por doscientos cuarenta y dos cuando apareció la primera raya y dejó de respirar. Cuando la segunda hizo su aparición para confirmar sus sospechas aspiró profundamente llenando sus pulmones de aire. Estaba feliz, muy feliz, su relación con Konstantinera lo mejor que le había pasado en la vida. Llevaban cuatro años viviendo juntos y se amaban más que el primer día, habían superad