Las manos de Katerina estaban frías cuando el Vladimir las tomó entre las suyas, la llevó a un lado de la cama, el cubrecama ya estaba corrido mostrando unas sábanas a juego. Su esposo desató su bata, dejándola caer al piso deleitándose en el joven cuerpo de su nueva esposa. Katerina temblaba de los nervios, lo que provocó en Vladimir una leve sonrisa de satisfacción. Subió las manos por sus brazos hasta situarlas en sus hombros, bajó los tiros del camisón lentamente dejando sus pechos al des