Seis semanas después de la boda, Katerina jugaba en el jardín persiguiendo al pequeño Konstantin cuando se desmayó. Al despertar estaba en sus habitaciones. Vladimir estaba parado en una esquina mirándola, su expresión era de regocijo, Alexandra y Tatiana estaban sentadas en su cama, sonriendo.
―¿Te sientes mejor? ―preguntó Alexandra con su amabilidad acostumbrada.
―Estoy bien ¿Qué me sucedió? ―preguntó Katerina desconcertada
―Te desmayaste jugando con los niños ―respondió Tatiana.
―Nos asustas