Al terminar la ceremonia, el fotógrafo comenzó a tomar las fotos de rigor. Las últimas fueron tomadas a la salida de la iglesia. La sesión fue larga, hacía calor por ser verano, el vestido pesaba una tonelada y Katerina había dejado de comer unos días atrás. Empezó a ver puntos negros por lo que no tuvo más remedio que aferrarse al brazo de Vladimir. Él miró su cara y dio por concluida la sesión. La tomó de la cintura y con disimuló la ayudo a llegar a la limusina que estaba aparcada en la puer