Elena pasó el resto del día intranquila ante la posibilidad de que Victoria saliera bajo fianza.
Esta libertad era en arresto domiciliario, pero sabía perfectamente que estar encerrada en una casa no impediría que la mujer continuara con sus maldades.
No fue hasta las cinco de la tarde que la paz volvió a su cuerpo, aunque esta vino acompañada de desconcierto.
—Xander Thorne se nos adelantó —informó César, quien ya había puesto a trabajar a sus abogados para evitar que Victoria saliera libre.
E