Los nervios de Elena estaban a mil.
Ese día era la inauguración del restaurante.
Había cortado la cinta en la entrada, llena de emoción. Sus manos temblaron ligeramente en el proceso.
Ahora, frente a los presentes, una pequeña multitud, sostenía el micrófono con firmeza.
Había preparado un discurso, palabras ensayadas frente al espejo; sin embargo, hizo todo aquello a un lado y cerró los ojos por un breve segundo, visualizando en su mente a la persona que la había inspirado para llevar a cabo