El encuentro con Adrián Valli no era algo que a Xander le hiciera nada de gracia. De hecho, estaba de mal humor por la simple idea de ver a esa escoria. Aun así, a la hora estipulada se presentó en el restaurante que aquel tipo había elegido para la reunión.
Valli, en cuanto lo vio, se puso de pie con una expresión perpleja. Su rostro se tornó algo pálido. Lo había reconocido, y no precisamente por los negocios o por su empresa —nunca habían tenido un trato de ese estilo—, sino por la vez que l