Las palabras llegaron como una avalancha de incoherencias que no lograba comprender. ¿Pedirle? ¿Pedirle a quién? ¿De qué estaba hablando esta mujer?
Con algo de esfuerzo, Martha logró quitársela de encima mientras se quedaban frente a frente. Fue entonces cuando Evans comenzó a despotricar, completamente histérica.
—¡Siempre se esforzó en sus estudios! ¡Fue tan aplicado hasta que logró conseguir esa beca! ¡¿Y todo para qué?! —Las lágrimas caían sin control de sus ojos, manchando el piso de la