La bolsa de supermercado que Evans llevaba en los brazos cayó al suelo al divisar la figura del hombre que se encontraba recostado en la pared principal de su casa. No había un auto aparcado ni ninguna otra señal que le alertara de su presencia; sin embargo, él estaba allí, como un ángel de la muerte, aguardando por su alma.
—¿Qué… hace aquí? —balbuceó sin poder controlar el palpitar agitado de su pecho.
—Shhh —la calló él, llevándose un dedo a los labios en un gesto despreocupado—. Estamos esp