Estaba cometiendo una tontería. Otra. Ya había perdido la cuenta de las veces en que había hecho cosas estúpidas desde que Xander Thorne reapareció en su vida.
Caminó con paso apresurado por el pasillo que daba al ala oeste. Sus ojos no descansaban, mirando de un lado a otro.
«¿Dónde está?», se preguntó, apretando la nota en el puño de su mano.
La iluminación era cada vez más tenue y el miedo de ser descubierta comenzaba a dominarla, haciéndola detenerse antes de conseguir el valor para abrir l