Julieta tocó el timbre del departamento de Xander con algo de impaciencia. Sabía que para este momento el portero ya le habría avisado de su presencia, así que era cuestión de tiempo para que le abriera la puerta, pero sentía que no podía esperar. Su pecho latía con fuerza y no era precisamente por la inminente discusión que tendría con este hombre en cuestión de segundos; era por el par de pruebas de embarazo que había comprado en la farmacia de camino a este lugar.
—Julieta —pronunció su nomb