Brandon había intentado llamar a Julieta por quinta vez consecutiva sin éxito, mientras fingía una sonrisa de cordialidad a las personas que lo observaban con sospecha.
—Búsquenla por los alrededores del museo. Antes de desaparecer dijo algo de querer tomar un poco de aire fresco —ordenó a su asistente, quien se embarcó en la tarea de búsqueda con otro empleado.
Quince minutos después, ambos hombres regresaron sin buenas noticias.
—Lo lamento, señor. No está por ninguna parte —notificó este.
—N