Decir que quería darle un par de cachetadas a Xander Torner era poco; quería matarlo. Pero guardó la compostura mientras Brandon se ofrecía a llevarlas hasta el auto. La velada aún no terminaba y él bien podría haberse quedado acompañando a su hermana en su fiesta de compromiso, pero había decidido que necesitaban un momento a solas.
Sintió el miedo, la ansiedad y los nervios mezclarse en su estómago al analizar el perfil serio de su marido. El chofer abrió la puerta trasera del auto permitiénd