Cuando Xander invitó a Luna a comer helados, ella quiso decir que no; de hecho, iba a decir que no, pero entonces su hija saltó con alegría y no pudo negarle algo luego de haberla visto llorar como lo hizo.
Y así, minutos después, se encontró sentada en una heladería cercana, aún en contra de su voluntad. Esto era una mala idea desde todos los puntos de vista posibles. Quería levantarse, detener todo esto y preguntarle a este hombre cómo demonios se le ocurrió presentarse en la escuela de su hi