196. Piel lisa
El rostro de Ha-na, con su piel blanca y lisa como porcelana, estaba suavemente iluminado. Sus ojos rasgados, enmarcados por pestañas delicadas, tenían una forma que recordaba a las hojas de un sauce, alargados y ligeramente inclinados hacia los extremos. El epicanto que adornaba sus ojos daba un aire de dulzura y misterio a su expresión, como si en su mirada se escondieran secretos que solo Heinz podría descubrir. Esos ojos, ahora ligeramente hinchados por la emoción, lo observaban con una mez