148. Ramo caído
—Hay algo que debo decirte —dijo Ha-na con expresión sería—. Tú me tienes prisionera con ese contrato de besos. Quiero terminar ese acuerdo que tenemos. Ya lo he pagado con creces.
—¿Qué dices Ha-na? Pensé que tú también lo querías —dijo Heinz, manteniendo su diestra en la espalda donde tenía el ramo de flores.
—Acaso… Acaso… ¿No recuerdas lo que te dije por llamada aquella vez? Ese fue el motivo por el que te alejaste de mí —dijo Ha-na con firmeza. Yo no quiero besarte. No quería firmar ese to