Después de asegurarse de que Mariana ya estaba dormida, Linda regresó a su habitación para trabajar.
Mariana le había pedido Romeo y Julieta como la siguiente obra —en especial la escena del balcón—, pero ninguna de las versiones que había en la casa era la adecuada. Para no decepcionarla, Linda decidió recrear el momento por su cuenta, usando un sencillo juego de luces y sombras.
Extendió sus herramientas sobre el escritorio y comenzó a dibujar siluetas limpias, completamente absorta en su tra