ELENA
—¿Estás segura de que quieres acompañarme, Elena? —preguntó mi tío por décima vez.
Mis brazos rodeaban a Igor, su pequeño cuerpo cálido y tranquilo contra mi pecho mientras sus balbuceos llenaban el aire con una inocencia que parecía demasiado pura para este mundo. Acaricié sus manitas, dejando un beso en sus diminutos dedos antes de responder.
—Estoy segura, tío. —Mi voz salió firme, sin titubeos—. Es necesario que esté allí.
Adriel dio un fuerte suspiro. Él sabía que cuando tomaba una d