Aquel día, el señor Harrison utilizó sus contactos para obtener las imágenes de las cámaras de seguridad en la calle cercana al Hospital San Raffaele Gruppo San Donato, Milán. Con una mirada atenta y una concentración minuciosa, pasó horas examinando cada cuadro.
En un momento dado, se frotó los ojos con las palmas de las manos y soltó un largo suspiro. Miró hacia la ventana y notó que el cielo se teñía de tonos anaranjados y dorados, anunciando el atardecer.
El sonido familiar de pasos se acer