58. Misha
58
Kristian entra al salón con Elise tomada del brazo. Las conversaciones bajan apenas un tono cuando los ven cruzar la puerta. Él avanza con seguridad; ella, serena, la espalda recta, el mentón alto.
—Respira —murmura Kristian sin mirarla—. Es solo una fiesta.
—Para ti —responde Elise en voz baja—. Para mí es un campo minado.
Kristian sonríe de lado.
—Entonces caminemos despacio.
Se detienen frente a Yelena, que observa el regalo envuelto con papel oscuro y un lazo plateado.
—Feliz cumpleaños, mamá —dice Kristian—. Esperamos que te guste.
Yelena toma la caja, pesa el contenido con las manos.
—Siempre tan formal —dice, pero hay una chispa de curiosidad—. ¿Qué es?
—Ábrelo —responde Elise con calma.
Yelena lo hace. Sus ojos se abren apenas al ver el reloj antiguo restaurado.
—Es… precioso —admite—. No sabía que aún existían piezas así.
—No existen —dice Elise—. Lo mandé restaurar desde cero.
Yelena la mira por primera vez con atención real.
—Gracias.
Pavel se acerca con una copa en la m