19. Síguela
19. Síguela
Elise no pierde tiempo después de salir del hospital. Camina por el pasillo con el teléfono ya en la mano y marca un número que conoce de memoria.
—Boris —dice apenas la llamada conecta—. Necesito una moto. Alto cilindraje. Ahora.
—¿Dónde estás? —pregunta él sin rodeos, notando el tono serio— la envío a tu ubicación.
—En el hospital. Envíala a la ubicación que te mande. No preguntes.
—Estoy en eso, jefa.
Elise corta la llamada y sale a la calle. Menos de quince minutos después, una