Diana también se percató de la mirada de resentimiento de Valeria.
Aunque a veces no se llevaban del todo bien, seguirle la corriente tenía sus ventajas. Le regalaba muchas cosas, a menudo de las últimas colecciones, y lo hacía sin pensarlo dos veces. Por eso estaba dispuesta a hacerle favores, aun sabiendo que a veces la utilizaba. Mientras no se tratara de algo grave, a Diana no le importaba.
—Necesito que hagas algo…
Cuando Valeria terminó de explicar, los ojos de Diana se iluminaron.
—¡Claro