Alejandro hizo un leve asentimiento. Por supuesto que los conocía, aunque fueran una empresa tan insignificante.
—¿Y eso qué?
Sofía abrió los ojos de par en par, la sospecha en su interior se hacía cada vez más grande.
«¿Quién es este hombre en realidad?»
La pregunta de Alejandro la dejó sin palabras.
—No es nada. Ya me voy a dormir.
Dicho esto, intentó zafarse de su agarre.
La expresión de Alejandro cambió.
«¿Después de todo lo que hablamos, todavía quiere irse al cuarto de huéspedes?»
—Sofi, q