—Ah, ya me acordé. Tú eres ese exnovio que me regalaba puras imitaciones y que, encima, después de que terminamos, todavía quería que se las devolviera.
Sofía asintió, muy seria.
—Ahora que lo mencionas, sí, ya me acordé.
—Sofía...
Daniel señaló a Sofía, incapaz de decir una sola palabra además de su nombre. Aquel asunto ya de por sí lo había humillado bastante. ¡Que un amigo, por querer ahorrarse un poco de dinero, le hubiera conseguido imitaciones! Y ahora, esa desgraciada lo exponía así, como