Cuando Sofía llegó a la planta baja, sintió que el mundo se le venía encima.
Por fin entendió las miradas evasivas y las frases a medias de su asistente.
Daniel era un hombre que no conocía la palabra discreción. El escándalo era lo suyo.
Frente a la entrada de Inmobiliaria Panorama, un enjambre de reporteros apuntaba sus cámaras.
Daniel incluso había mandado a hacer una figura de cartón de ella, de tamaño real, y una pancarta enorme.
La pancarta decía: «Sofía, directora de Inmobiliaria Panorama