Pero era evidente que se trataba de un ataque planeado. Sofía solo se preguntaba qué le diría su madre…
Cuando llegó a la oficina, se encontró con la sorpresa de que Valeria también estaba allí, junto a Lorena.
Lorena se sostenía la frente, con una expresión de fastidio mientras observaba lo que había sobre el escritorio.
Valeria, por su parte, se mostraba atenta y cariñosa a su lado, le masajeaba los hombros a su madre y de vez en cuando le susurraba palabras de consuelo.
Al presenciar aquello,