Mundo ficciónIniciar sesiónEl cadáver llevaba horas siendo observado.
No por curiosos.
Ni por periodistas.
Sino por los dos hombres que permanecían de pie al otro lado de la mesa de acero inoxidable, bajo la luz fría de la sala de autopsias.
El zumbido constante de los fluorescentes era el único sonido que rompía el silencio.
El cuerpo estaba cubierto hasta el pecho por una sábana blanca.
Inmóvil.
Anónimo.
Pe







