Capítulo veintitrés. Voy a cuidarte
Voy a cuidarte
Arturo se mesó el cabello, estaba impaciente, desesperado como pocas veces lo había estado en la vida; estar sentado en una dura silla en una sala de espera, sin duda no era como imaginaba que iba a terminar el día, luego de salir de la oficina, dispuesto a darle una lección a Paula.
Ahora todo lo que deseaba y anhelaba era saber si ella estaba bien, necesitaba tener la tranquilidad de que su pequeña diabla estaba fuera de peligro.
—Es mi culpa —sollozó Alejandro, el niño se negó