Capítulo treinta y nueve. Un rayo de felicidad
Un rayo de felicidad
«Dile la verdad»
«Dile la verdad»
«Dile la verdad»
Carolina respiró profundamente, sentía que el corazón iba a salirse de su pecho, sus ojos negros se encontraron con los ojos verdes intensos de Diego. Esto era lo más difícil que haría en su vida.
¿Qué iba a decirle luego de seis años? ¿Cómo iba a explicarle que tenían un hijo? Y lo más importante ¡El cómo fue concebido! Si él no era capaz de recordarla…
—Yo… —Carolina apartó la mirada de Diego, miró a su hijo y luego a los