Capítulo treinta y ocho. Dile la verdad
Dile la verdad
—¡Un crimen pasional! —explotó Arturo con enojo—. ¡No saben nada, no tienes por qué sacar a la luz fotos que pueden dañar a mi hijo! —añadió el hombre incrementando su enojo.
—Los ingenieros están trabajando en ello, Arturo por favor cálmate, no es bueno que Alejandro te vea así, tú y yo sabemos que lo de Pía fue un desafortunado accidente y se dio antes de que pudieran firmar el divorcio —Diego trató de calmarlo.
El hombre había llegado tan pronto como vio la noticia.
—Mantendré