Capítulo diez. ¡Pía!
Sofía de Montecarlo miró a su hijo como si lo viese por primera vez…
—¿Esposa? —preguntó.
—Sí.
—¡Te has vuelto loco! —gritó la mujer, asustando a Isabel y Jazmín.
—No, no estoy loco, mamá, será mejor que te hagas a la idea, mañana mi esposa vendrá a vivir a esta casa…
—Deja de decir estupideces, Arturo, ¿de qué esposa hablas? —preguntó.
Sofía caminó de un lado al otro, sin poder creer las palabras de su hijo. ¡Estaba loco! Esa era la única maldit4 explicación que podía tener.
—Papá habla de mi