Capítulo nueve. Dile que no miento
Dile que no miento
Arturo miró fijamente la puerta, como si eso fuese a ayudarle en algo, apretó los puños y salió totalmente enfadado.
Estaba perdiendo los papeles.
Caminó hasta llegar junto a su amigo y se arrepintió en el mismo momento que se sentó.
—¿Qué ha pasado? —preguntó Diego.
—¿Por qué? —Arturo se bebió de un solo trago el contenido de su copa.
—Pareces un perro apaleado.
Arturo iba a responder, pero prefirió no hacerlo, cualquier cosa que dijera a Diego, con seguridad sería usado en