Capítulo cincuenta y dos. ¡Una hermosa bebé!
¡Una hermosa bebé!
Diego volvió a su casa hecho una fiera, se había marchado sin ver a Lucas, porque no podía entrar y cambiar su expresión de enojo y fingir que nada sucedía. Carolina tenía razón en una cosa, no era conveniente asustar a su hijo con sus cambios bruscos, lo último que quería era que Lucas le tuviera miedo en vez de amor.
—¿Qué sucede? —preguntó Leonor apartando los lentes de su rostro, era la primera vez que veía a su hermano furioso y golpear la puerta.
—Tenías razón —respondi