Mi abuelo solía decir que el océano lo devoraba todo. Secretos, hombres, barcos enteros. No hay tumba más perfecta que el fondo del mar.
Yo estaba en un punto del océano en el que no debía estar. En medio de la nada, sin más compañía que la brisa salada y el rugido de los motores de la embarcación que se mezclaba con el bramido del mar. No era la primera vez que navegaba, pero sí la primera vez que lo hacía con miedo.
La embarcación en la que iba era una vieja lancha pesquera que había sido mod