****Elena****
La puerta seguía cerrada, y la paciencia que nunca había tenido, se me estaba agotando. El aire húmedo se colaba bajo mi chaqueta, pero lo ignoré. Era lo de menos. Lo que no podía ignorar era la imagen de Cristhian ahí dentro, con ella. Sabía que estaba con alguien, lo sentía en mis huesos, y si no abría esa m*****a puerta de una vez, la iba a tirar yo misma.
Golpeé otra vez, más fuerte esta vez.
—¡Cristhian! ¡Abre esta m*****a puerta!
El viento se burlaba de mí, me hacía sentir es