Leonardo la encontró en la cocina una hora después.
Clara estaba calentando agua. No tenía hambre, pero necesitaba algo que hacer con las manos mientras el salón de trabajo seguía resonando dentro de ella con la frase de Nicolás y la pausa de Leonardo en el corredor. El hervidor tardaba demasiado. La cocina olía al pan de la mañana y a algo oscuro que Elena había dejado en el horno antes de retirarse.
Leonardo entró sin anunciarse, como hacía desde que la mansión había empezado a ser menos prot