Antes de que terminara la tarde, Celeste ya había puesto su versión en manos de Emilio.
Tenía fuentes en cada espacio donde se movían los apellidos que le importaban, y la fundación no era la excepción. La versión que le llegó fue la de Celeste, que era también la más favorable a su visión de Clara: una mujer que había respondido con agresividad a una observación inocente, que había generado una escena en un espacio de trabajo y que había convertido un comentario menor en una confrontación innec