La nota no llegó en papel.
Llegó fotografiada en la pantalla del teléfono de Leonardo, enviada por Mateo desde la habitación vacía del hotel. Clara vio primero la luz del mensaje y después el cambio en el rostro de él: esa forma mínima en que Leonardo Moretti dejaba de estar en una sala y empezaba a estar en otra parte.
Estaban sentados en la sala pequeña, intentando sostener una normalidad imposible después del té. Leonardo tenía un documento entre las manos, aunque Clara dudaba que hubiera le