La bandeja apareció antes que la disculpa.
No fue una decisión dramática ni una forma de castigar a nadie con su ausencia. Simplemente, después de la conversación con Tomás, la habitación azul se volvió el único lugar donde podía estar sin que el cuerpo le pidiera sostener otra postura, otra respuesta, otra versión aceptable de sí misma.
Había recibido demasiado en muy poco tiempo: la cena de Regina con la palabra provisional puesta sobre la mesa como un cubierto de más, Leonardo deteniendo a su